El desarrollo de la energía renovable en el Ecuador

Alfredo Mena Pachano[1]

El costo, la contaminación y la rápida disminución de los combustibles fósiles están obligando a la humanidad a buscar nuevas fuentes de energía que sean amigables con el ambiente y que sean renovables, es decir que aprovechen recursos ilimitados. La luz y el calor del Sol así como el calor de la Tierra parecen ser los más importantes (para no mencionar a la energía nuclear que tiene varios inconvenientes). En última instancia es el Sol el responsable de la energía fotovoltaica y el calor directo, también la energía hidráulica producida por el ciclo de evaporación y lluvia y la energía eólica de los vientos que se mueven por efecto de las diferencias de temperatura atmosférica. Las olas del mar, interesante fuente de energía son producidas por efecto de los vientos aun cuando las mareas son más bien producidas por la atracción de la Luna.  En el fondo la misma energía biológica (plantas y animales) se origina en la fotosíntesis causada por la luz solar.

El Ecuador se ha abastecido tradicionalmente de energía hidroeléctrica (renovable) combinada con un porcentaje de energía térmica (no renovable) proveniente de combustibles fósiles. Desde principios del siglo pasado las poblaciones de la sierra contaban con pequeñas centrales hidráulicas construidas por los municipios, en cambio, a falta del recurso de caudal de agua y altura, los municipios de la costa desarrollaron pequeñas centrales térmicas que, en algunos casos, funcionaban solamente algunas horas por día.

El país es rico en recursos renovables. Los índices de insolación (radiación solar) están entre los más altos del mundo, que permiten instalar plantas fotovoltaicas (paneles solares) de alto rendimiento y también calentar agua en forma eficiente y económica. La luz solar, haciendo posible la fotosíntesis, incentiva en gran medida el crecimiento de las plantas verdes. De allí que sea una zona ideal para la agricultura y, por ejemplo, el cultivo de flores.

Viento, en el Ecuador, no existe pues estamos en la zona de calmas ecuatoriales al compensarse los vientos alisios globales del norte con los del sur. Sin embargo, debido a las diferencias de temperatura entre la costa y la sierra o entre la Amazonía y la sierra se pueden encontrar zonas en las cuales se puede encontrar algún viento con características energéticas. Las alturas del valle del Catamayo en Loja, las cuencas del Jubones, del Pastaza y del Mira son ejemplos interesantes. En la costa del Pacífico hay brisa y poco viento excepto en algún sitio como al norte del cabo San Lorenzo (Manabí) que ofrece interesantes perspectivas para un proyecto de magnitud. Posiblemente debido al cambio de temperatura de la atmósfera por efecto de la corriente de Humboldt. Desde el punto de vista energético no creo que los proyectos en Galápagos tengan mucho éxito. Se habla, también, de sitios como García Moreno, Carchi y El Arenal del Chimborazo pero desconozco que existan mediciones de más de un año en dichas zonas.

La energía no debe competir con la comida de modo que no cabe hablar de energía que se produzca mediante cultivos exprofeso. Transformar el maíz en alcohol (etanol) para usarlo como combustible es inaceptable, aparte de ineficiente, sin embargo los residuos del cultivo, como las tusas, deberían usarse como energéticos. La agroindustria genera, por lo general, muchos residuos aprovechables: bagazo de la caña de azúcar, raquis, cuezco y fibra de la palma aceitera, cascarilla del arroz, cáscara del café y del cacao, raquis del banano. Actualmente solo la industria azucarera está usando sus residuos en la producción comercial de energía eléctrica y vapor. Es común ver como se quema la cascarilla del arroz en algunas vías de las provincias de Los Ríos y Guayas y como se quema la cáscara del café en las vías de Manabí.

La estrella de las renovables es en el Ecuador la energía hidroeléctrica. El recurso está bien aprovechado y se debe destacar el esfuerzo que está realizando el Gobierno para construir proyectos como: Coca Codo Sinclair, Toachi Pilatón, Manduriaco, Quijos, Delsitanisagua a más de aquellos que desarrolla el sector privado como San José del Tambo, Río Verde Chico, San Bartolo,  El Topo, etc. Tenemos agua y altura pero también tenemos una compleja geología que encarece las inversiones y pronunciados períodos de estiaje que nos obligan a mantener una cierta porción térmica del abastecimiento.

Mucha de la tecnología es tan antigua como el hombre: la rueda hidráulica, los molinos de viento, el fuego controlado, los barcos de vela pero desde hace pocos años se ha creado un remozado lenguaje tecnológico bajo el paraguas del concepto de energía renovable. Los paneles de silicio, las turbinas eólicas, la electrónica de potencia, la gasificación de biomasa. El Ecuador está introduciéndose en este nuevo mundo de manera paulatina y que ciertamente promete.

El Estado se introdujo en esto, en 1982, al crear el Instituto Nacional de Energía que algunos años después fue cerrado mediante una acción ministerial que no miró al futuro. Este gobierno creó el Ministerio de Electricidad y Energía Renovable y el año pasado fue creado el Instituto Nacional de Energía Renovable INER. Tiene poco tiempo de vida y creo que podrá presentar resultados pronto. Algunas Universidades y Politécnicas están desarrollando programas relacionados con la energía renovable aunque no son muy visibles.

En el sector privado tampoco se observa mucha actividad a excepción del desarrollo de proyectos pequeños hidroeléctricos basados en incentivos tarifarios acordados por el ente regulador CONELEC. Investigación, muy poca. La Corporación para la Investigación Energética fundada en julio del 2002 ha desarrollado proyectos interesantes a pesar de la casi total carencia de recursos y de apoyo:

Planta piloto de carbonización y gasificación de biomasa residual para producir electricidad, cañón de plasma de alta temperatura para gasificación de basura y biomasa, sistema de secado de granos asistido con energía solar y geotermia, investigación eólica en Manabí, Azuay, Loja, Cañar, Tungurahua y otros lugares del país, investigación de la biomasa residual en El Oro, Los Ríos, Pichincha y Azuay, desarrollo de pequeñas plantas hidroeléctricas (10 Mw), laboratorio de biotecnología para cultivo de micro algas orientado a la producción de biocombustibles, entre otros proyectos.

Quito, 23 de septiembre de 2014

 


[1]  Director Ejecutivo de la Corporación para la Investigación Energética, CIE. www.energia,org.ec

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